¿Tienes licencia de las imágenes, los vídeos o la música que publicas?

22 de octubre de 2026
22 de octubre de 2026 esolvo

Encuentras una fotografía perfecta para tu web. La descargas, la publicas y continúas con tu trabajo. O preparas un reel para Instagram, añades una canción que queda genial y lo compartes.

Todo parece correcto. Hasta que un día recibes un correo reclamando los derechos de autor de ese contenido.

Es una situación con la que nos estamos encontrando cada vez más a menudo en el mundo de la comunicación digital. Empresas que llevan tiempo utilizando determinadas fotografías, vídeos o música y que, de repente, tienen que justificar que cuentan con permiso para hacerlo.

Y es que encontrar un contenido en internet, descargarlo o incluso pagar una suscripción no significa que podamos utilizarlo de cualquier manera.

Que una imagen esté en Google no significa que sea gratuita.

Este es uno de los errores más habituales.

Cuando buscamos una fotografía en Google Imágenes, Pinterest o cualquier otra plataforma, podemos encontrar miles de resultados. Pero eso no significa que sean recursos de uso libre.

La mayoría de fotografías, vídeos, ilustraciones y piezas musicales están protegidos por derechos de autor. Para utilizarlos comercialmente, es necesario contar con una autorización, una licencia que lo permita o encontrarse en alguno de los supuestos previstos legalmente.

Y esto afecta tanto a una gran campaña publicitaria como a una publicación de Instagram o a una fotografía que acompaña un artículo del blog.

El hecho de que un contenido sea accesible no significa que tengamos derecho a publicarlo.

Además, mencionar al autor tampoco es suficiente si no contamos con el permiso necesario.

Imágenes gratuitas, libres de derechos y con licencia: no es exactamente lo mismo.

Aquí es donde suelen surgir las dudas.

En internet hay bancos de imágenes gratuitos, plataformas de pago y recursos con licencias Creative Commons. Pero cada uno establece sus propias condiciones.

Por ejemplo, plataformas como Unsplash o Pexels permiten utilizar muchas de sus fotografías de forma gratuita, también en proyectos comerciales, sin necesidad de atribuir la autoría. Aun así, tienen restricciones que deben respetarse.

En cambio, una imagen publicada bajo una licencia Creative Commons CC BY puede utilizarse comercialmente, pero obliga a reconocer la autoría y cumplir otras condiciones, como indicar la licencia y las modificaciones realizadas. Otras licencias Creative Commons no permiten determinados usos comerciales.

Por lo tanto, no existe una única norma aplicable a todas las imágenes gratuitas.

Y con los bancos de imágenes de pago ocurre algo parecido.

Pagar por descargar una fotografía no significa comprar sus derechos de autor. Habitualmente adquirimos una licencia de uso que determina qué podemos hacer con ese material, dónde podemos publicarlo y con qué limitaciones.

¿Tienes una suscripción a un banco de imágenes? Cuidado con cómo gestionas las licencias.

En las agencias de comunicación y los departamentos de marketing es habitual trabajar con plataformas como Adobe Stock, Envato, Shutterstock o Canva.

Son herramientas que facilitan mucho la creación de contenidos, pero hay que tener en cuenta un detalle importante: la suscripción y la licencia de uso no son exactamente lo mismo.

Imaginemos que una agencia descarga una fotografía para utilizarla en la web de un cliente.

¿Quién dispone de los derechos de uso? ¿La agencia? ¿El cliente? ¿Ambos? ¿Se puede volver a utilizar la misma imagen en otro proyecto?

La respuesta depende de las condiciones de la plataforma y del tipo de licencia adquirida.

Por eso, cuando trabajamos con recursos de bancos de imágenes, es recomendable identificar a quina empresa o projecte correspon cada descàrrega y, cuando la plataforma lo permita o lo requiera, asociar correctamente la licencia al cliente que utilizará el contenido.

También es importante guardar los comprobantes de compra, los identificadores de los recursos, las condiciones de la licencia y la información de la descarga.

Puede parecer una tarea administrativa más, pero si algún día llega una reclamación, tener esta documentación bien organizada puede ahorrar muchos quebraderos de cabeza.

¿Y qué pasa con la música de los reels y los vídeos?

Con la música ocurre exactamente lo mismo, y a menudo es aún más fácil pasarlo por alto.

Que una canción aparezca en Instagram o que puedas añadirla a un vídeo no significa necesariamente que dispongas de los derechos para utilizarla en una comunicación comercial.

Las licencias musicales pueden variar según la plataforma, el tipo de cuenta y el uso que se haga del contenido.

Por ejemplo, una música autorizada para publicar un reel orgánico puede no estar cubierta para utilizarla en un anuncio publicitario o en un vídeo corporativo publicado en otros canales.

Por eso es importante utilizar bibliotecas musicales que autoricen expresamente el uso comercial previsto, como los recursos adecuados de Meta Sound Collection o bancos de música con las licencias correspondientes.

Y, al igual que con las fotografías, conviene conservar la documentación que acredita esta autorización.

¿Qué pasa si recibes una reclamación por derechos de autor?

Puede ocurrir que una empresa reciba un correo reclamando una compensación económica por una fotografía que lleva años publicada en su web.

En estos casos, lo primero que hay que hacer es comprobar el origen del contenido y revisar si se dispone de una licencia válida para ese uso.

Si el material se adquirió correctamente, disponer del comprobante y de las condiciones de la licencia permitirá acreditar los derechos que se obtuvieron.

Si no se cuenta con autorización, la situación puede conllevar una solicitud de retirada, una reclamación económica u otras consecuencias legales, según el caso.

Esto no significa que cualquier reclamación sea automáticamente una sanción ni que haya que pagar cualquier importe que se solicite. Pero sí es importante no ignorarla y revisarla adecuadamente.

¿Cómo puedes evitar estos problemas?

No se trata de dejar de utilizar recursos externos. Los bancos de imágenes, vídeos y música son herramientas muy útiles para crear contenido profesional.

La qüestió és fer-ne un ús responsable.

Antes de publicar cualquier material, acostúmbrate a comprobar:

  • De dónde proviene: identifica el banco de imágenes, el autor o el proveedor original.
  • Qué licencia tiene: asegúrate de que permite el uso comercial y su publicación en el canal donde lo utilizarás.
  • A quién corresponde: comprueba que la autorización cubre a la empresa o al cliente que utilizará el recurso.
  • Cómo puedes justificarlo: guarda la licencia, los comprobantes y la información de la descarga.

Y un último detalle: si el contenido incluye personas identificables, marcas u otros elementos protegidos, también puede ser necesario comprobar los permisos correspondientes.

Comunicar bien también significa cuidar estos detalles.

Cuando pensamos en una buena comunicación digital, normalmente hablamos de diseño, estrategia, posicionamiento, creatividad o resultados.

Pero detrás de una web, una campaña publicitaria o una publicación en las redes sociales hay muchos otros aspectos que también deben tenerse en cuenta.

Trabajar con material correctamente licenciado es una forma de proteger tu empresa, respetar el trabajo de los creadores y evitar problemas innecesarios.

En Esolvo Comunica lo tenemos presente en el desarrollo de los proyectos de nuestros clientes. Porque un buen trabajo no consiste solo en conseguir un resultado visual atractivo, sino también en cuidar todo lo que hay detrás.

La próxima vez que descargues una fotografía o elijas música para un vídeo, dedica un momento a comprobar su licencia.

És un petit gest que pot evitar un problema molt més gran.

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